En la Comunidad Infantil, los estudiantes han estado participando en actividades de Vida Práctica diseñadas para desarrollar la coordinación, la concentración y la independencia. Estas tareas prácticas invitan a los niños a formar parte de rutinas significativas que reflejan responsabilidades reales. A través de actividades como verter, limpiar, regar las plantas y poner la mesa, comienzan a desarrollar confianza y un sentido de propósito.

A medida que practican estas habilidades cotidianas, los niños también cultivan una mayor conciencia de su entorno y del impacto de sus acciones. Poco a poco, descubren que cuidarse a sí mismos, ayudar a los demás y atender su entorno están estrechamente relacionados. Incluso las tareas más simples se convierten en oportunidades para contribuir, fortalecer su autoestima y apreciar el mundo del que forman parte cada día.