Matemáticas en la vida cotidiana

Las matemáticas están presentes en todo lo que hacemos. ¡Desde el momento en el que nos despertamos hasta que nos volvemos a acostar! ¿Cuánto tiempo tengo para vestirme? Cuando calculamos la cantidad de café y de leche que nos hace falta para tomar un café, la distancia que tenemos que conducir para llegar a nuestro destino, calculamos si tenemos la gasolina suficiente… Nuestras experiencias marcan nuestras habilidades matemáticas.

La Dra. Montessori cogió prestado el término “la mente matemática” del físico y filósofo francés Blaise Pascal. Durante los primeros seis años del niño, la mente matemática trabaja de manera subconsciente; observando a través de una exploración sensorial integral del mundo. Sabemos que el niño tiene la tendencia humana del orden, la exactitud, repetición y lo abstracto. En nuestras aulas ofrecemos actividades prácticas que apoyan estas necesidades.

Mediante las actividades de la vida cotidiana el niño desarrolla una forma particular de pensar, estas actividades requieren precisión y juicio, resolución constante de problemas y perseverancia. Cuando el niño realiza la actividad de pasar de una jarra a otra tiene que pensar en la altura a la que tiene alzar el brazo, también tiene que saber cuando tiene que parar. Nosotros debemos de preparar estas actividades con exactitud, ya que la exactitud y el orden atraen a el niño. El contenido de las jarras debe de ser el exacto. Enseñamos al niño a doblar el pañuelo con precisión en la línea, de esta manera el niño está absorbiendo la exactitud de la actividad. Cuando el niño está limpiando la mesa no solo está desarrollando el control sobre sus movimientos, también está ejercitando su mente matemática: ¿Cuánto jabón me hace falta para limpiar toda la mesa? Piensa en la distancia que tendrá que caminar con el recipiente de agua sin que se derrame, en la presión que tendrá que utilizar para limpiar y en la precisión de sus movimientos para llegar a las esquinas.

Proporcionamos de manera indirecta experiencias positivas que siguen los intereses naturales del niño, de una forma que el niño puede entender. Estas actividades de la vida cotidiana proporcionan al niño las siguientes habilidades matemáticas: progresión lógica, concentración, exactitud, resolución de problemas, perseverancia, juicio, distancia, ecuaciones y fracciones. Todos los días al niño se le proporciona experiencias concretas que refuerzan su mente matemática. En un aula Montessori ninguna actividad es independiente de la otra: una actividad lleva a la siguiente, ofreciendo al niño un poco más de desafío pero siempre que sea capaz, lo pueda manejar y le resulte agradable.

Lucy González Barsh, Nursery & Montessori coordinator (The English Montessori School)