Educación para la paz

Lo que piensa nuestro equipo Montessori de Early Years Foundation Stage (EYFS) para desarrollar aún más si cabe y compartir con vosotros lo que conocemos sobre esta filosofía.

“Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz. La gente educa para competir y este es el principio de cualquier guerra. Cuando eduquemos para cooperar y ser solidarios unos con otros, ese día estaremos educando para la paz”. María Montessori

Cuando se habla de María Montessori, se habla sobre todo de educación. Pero María Montessori también trabajó con intensidad por la paz global, por lo que fue nominada en tres ocasiones para el Premio Nobel de la Paz.

En nuestras aulas trabajamos la paz cuando los niños, de manera independiente, están aprendiendo a convivir en armonía con los demás, se responsabilizan de los recursos del aula y del ambiente, se respetan entre ellos y se muestran considerados con los seres vivos. Los niños y los adultos trabajando juntos creamos una cultura de amabilidad y armonía.

A través de los grupos de “Gracia y Cortesía” mostramos los comportamientos correctos mientras el alumno los practica. A través de la observación y la práctica los niños se vuelven conscientes de sí mismos y responsables de sus acciones. Algunos ejemplos de lo que les mostramos en estos grupos son: cómo expresar nuestros sentimientos, cómo resolver un conflicto, cómo pedir ayuda, cómo aceptar un regalo, cómo dar las gracias y cómo interrumpir a un amigo. El niño aprende a responder de manera positiva a los demás a través de la experiencia. Cuando estas habilidades se desarrollan en una edad temprana, se hace parte del carácter del niño. A medida que van creciendo, estas habilidades les ayudarán a lo largo de su vida.

Es fundamental que nosotros, los adultos, cuidemos nuestra actitud y nuestros hábitos. ¿Son nuestras acciones, nuestro lenguaje y nuestras relaciones apropiadas cuando estamos delante del niño? ¿Podrían influir en su desarrollo? Para animar a los niños a convivir en paz con los demás, debemos de modelar nuestro comportamiento, ya sea en casa, en el trabajo, en el colegio o en el supermercado, sea con un familiar, un amigo, un compañero o un desconocido.